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Andrei Chikatilo, la bestia de Ucrania

Tema en 'Series, Libros, Películas, TV' comenzado por Bentham, 24 de Agosto de 2017.

  1. Bentham

    Bentham Administrator Miembro del Equipo

    Andrei Romanovich Chikatilo (en ruso: Андре́й Рома́нович Чикати́ло) (* Yablochnoye, 16 de octubre de 1936 - Moscú, 16 de febrero de 1994) fue el único asesino en serie conocido de la Unión Soviética.

    Su actividad criminal lo llevó a realizar al menos 53 asesinatos. Conocido como "el carnicero de Rostov", vivía una doble vida, como hombre casado trabajador y miembro de la sociedad comunista del momento, y como asesino dotado de gran habilidad para ganarse la confianza de los niños y disfrutar con impunidad de sus horrendos crímenes. Hombre con problemas sexuales, impotente, vivió en Rostov del Don, ciudad a unos 800 km de Moscú, donde atrajo principalmente a sus víctimas. Actuaba principalmente en estaciones de ferrocarril y de autobuses. Después de doce años de actuar impunemente, finalmente fue descubierto en 1990.

    En una ocasión estuvo detenido y al comparar su sangre con el semen encontrado en una víctima al no emparejar quedó en libertad. Otra vez libre continuó con sus crímenes. Sin embargo los investigadores tenían la certeza de que él era la persona a la que buscaban, y al detectarlo en otra ocasión al salir de un bosque cerca de una estación confirmaron sus sospechas. Él comentaría más tarde: "Yo soy un error de la naturaleza, una bestia enfadada". El best seller "El niño 44", escrito por Tom Rob Smith y cuyos derechos para el cine han sido adquiridos por Ridley Scott, se basa en parte en su caso, si bien la historia se sitúa décadas antes.

    DOCUMENTAL
     
  2. Bentham

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    Ciudadano X - Citizen X (Andrei Chikatilo)

    Citizen X es un telefilme de 1995, dirigido por Chris Gerolmo y basado en una historia real. Trata acerca de la investigación del asesino en serie de la Unión Soviética, Andrei Chikatilo, quien fue ejecutado en 1994 después de asesinar a 52 mujeres y niños entre 1978 y 1990. En la película se muestran los esfuerzos de los detectives por capturarlo y como la propaganda y la burocracia soviética dificultan la captura del mismo.

    La película fue enteramente grabada en Hungría.

    Sinopsis:

    Tras hallar 8 cadáveres en la granja colectiva número 5, el camarada forense Burakov, presenta un informe en el que afirma que se enfrentan a un asesino en serie. Pero eso no puede ser porque según el camarada Bondarchuk, secretario de ideología del Partido, «no hay asesinos en serie en la Unión Soviética. […] Eso es un fenómeno de la decadencia de Occidente».

    Pero sí que los había. De los poquísimos que trascendieron, el más destacado es el caso de Andréi Chikatilo, el carnicero de Rostov, que asesinó a 53 personas entre 1978 y 1990. En realidad, aunque sólo sea por estadística, debieron haber muchos más casos, pero el oscurantismo de todo lo que pasaba en la URSS y la tendencia a cerrar los casos de forma precipitada, han hecho que la lista de asesinos en serie que actuaron en la Unión Soviética sea realmente corta. Ciudadano X nos acerca a la investigación que llevó a la detención de Chikatilo en 1990.

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    El camarada Burakov —Stephen Rea—, es nombrado jefe del nuevo «Departamento de asesinos». La tarea no es sencilla. No se enfrenta sólo a un asesino en serie, se enfrenta también a un régimen que no cree en él ni en sus teorías y que, por tanto, no ha desarrollado un método de trabajo para estos casos. Ni saben hacer frente a un asesino en serie, ni saben lo que buscan, ni saben cómo hallarlo. El camarada Burakov, mientras sigue las anticuadas recomendaciones del Comité que no conducen a nada, irá desarrollando, casi sin darse cuenta, una moderna ciencia criminal que poco a poco irá estrechando el cerco alrededor de Chikatilo.
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    Burakov encontrará un único apoyo dentro del Cómite, el coronel Fetisov —Donald Sutherland—, jefe de la milicia y secretario del Comité. Tratándose de un thriller que busca hallar a un asesino, resulta sorprendente que uno de los puntos fuertes de Ciudadano X sea la amistad que surge entre Burakov y Fetisov. Especialmente por la evolución de Fetisov, que comienza con una pequeña burla hacia Burakov para dejar claro dónde está cada uno y que terminará por reconocer y admirar la determinación, la audacia y la fortaleza mental de éste.
    Pero lo que para mí más destaca de Ciudadano X es cómo consigue mostrar la tremenda presión a la que está sometido Burakov, ya que cada cadáver que aparece es otra derrota para él y otro golpe a su moral y su confianza. Y a esto ayuda sobremanera la interpretación de Stephen Rea y su cara de eterna pesadumbre.

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    Una de las piezas claves para la detención de Chikatilo es el convencimiento de Burakov de la necesidad de elaborar un perfil psicológico del asesino. Algo tan común hoy en día, que hasta hay series de televisión de equipos que se dedican sólo a esto, pero por aquel entonces, en la Rusia comunista, era algo inaudito. Tanto, que sólo el doctor Bukhanovsky —Max von Sydow— accede a realizarlo. El momento del interrogatorio final, con Bukhanovsky leyendo a Chikatilo el perfil que ha trazado de él, con cada frase dando en el centro de la diana como si fueran flechas lanzadas directamente a su corazón, es un momento casi mágico.

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    Ciudadano X es una producción de la HBO para la televisión, pero no lo parece. Las actuaciones son sobresalientes. No sólo la frialdad de Rea o la solvencia de Sutherland, también Jeffrey DeMunn en el papel de Chikatilo está brillante, Joss Ackland como adalid de todo lo malo del Partido no puede estar mejor y, por supuesto, Max von Sydow, siempre eficiente. Y no puedo olvidarme de Chris Gerolmo, director de la cinta, que demuestra un talento impropio de alguien que sólo es conocido por haber dirigido un par de telefilmes y por haber escrito el guion de Arde Mississippi (Mississippi burning, 1988 ).
    El film está lleno de momentos asombrosos gracias a la dirección de Gerolmo. Ya no sólo el buenísimo uso de la imaginería, que consigue, por ejemplo, que únicamente con un cartel en la pared sepas que todo un régimen ha caído, sino porque Gerolmo consigue hacer un cine que en cierto modo recuerda a tiempos pasados, cuando los diálogos no eran tan importantes como las imágenes. Recuerdo a Chikatilo arrastrando a la muerte a sus víctimas, a los policías peinando los campos, entrando en las casas, recuerdo el durísimo momento en el que Burakov va casa por casa comunicando a las familias que sus hijos han sido asesinados, todo en silencio. Estremecedor.

    Trailer



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