1. Este sitio usa cookies. Si continuas usando este sitio, estás aceptando el uso de nuestras cookies. Learn More.

[ASESINO EN SERIE] Barbora Skrlová: La niña huerfana asesina

Tema en 'Caso Cerrado' comenzado por Kamila, 1 de Noviembre de 2017.

  1. Kamila

    Kamila New Member

    [​IMG]

    Todo comenzó cuando conocieron a Barbora Skrlová, de 33 años, en la Universidad. Ambas hermanas, con pretensiones religiosas y bastante perturbadas de la cabeza, hallaron la medida de su molde en Barbora.

    Klara Mauerová había nacido en Checoslovaquia. Tenía dos chicos. Vivía con su hermana, una fanática religiosa. Tenían la mente tan frágil que Barbora Skrlová aprovechó para manipularlas sin misericordia. Primero aprovechó su enfermedad: tenía el aspecto eterno de una niña de 12 años
    pese a tener 33. Un problema con sus glándulas le daba esa apariencia.

    Tan así, que fue adoptada por un matrimonio pensando era una niña. Pero al poco tuvo que escaparse de ahí, y también de un manicomio donde la enviaron y de mil lugares más. Era una persona bastante siniestra.

    [​IMG]
    Las hermanas la conocieron en un estado de vulnerabilidad emocional, y, proclives a ello, Barbora las introdujo en un macabro culto liderado por un hombre que manipulaba a sus acólitos vía SMS. Sus enseñanzas eran claras: valía todo. Crimen. Violar a cualquiera. Maltratar y esclavizar. Apodado el Doctor, este malnacido no hizo más que potenciar la maldad de Barbora Skrlová.

    Según el psiquiatra Zdenek Basný: “Toda la historia de Barbora Skrlova está rodeada de un enigma en el que ella participa de manera extraña. No existe una clara explicación, pero si debiera dar una hipótesis, diría que se trata de una disociación psíquica grave con perturbación de identidad”.

    Como Barbora Skrlová sentía celos por los hijos de Klara, manipuló sutilmente su cabeza, y la de su hermana, contándoles cientos de mentiras sobre sus niños, de modo que los encerraran en el sótano en una jaula de hierro.

    Desde ahí les daban de comer, les sometían a torturas, los humillaban, les daban shock eléctricos y mil tormentos más.

    Un día, su propia madre bajó al sótano, cuchillo en mano, dispuesta a que uno de sus hijos le ofreciera su pierna por entre los barrotes.

    Sujetado por su hermana Katerina y por Barbora, le arrancó trozos de carne, y , en medio de los gritos de terror de ambos niños, devoraron sus pedazos.
    [​IMG]
    Los pobres niños dormían en esa jaula, completamente desnudos, con marcas de brasas de cigarrillos en sus brazos, rodeados de excrecencias e inmundicias propias y ajenas, sobre charcos de orina o mierda.

    Su cinismo era tal, que cada vez que les arracaban pedazos de carne para comérselos, se burlaban de los niños riéndose a carcajadas.

    Un día Barbora Skrlová tuvo una idea. Meterles una cámara inalámbrica, de esas usadas para supervisar bebés. La instalaron en un rincón del sótano y desde ahí vieron todo. Pero sucedió algo que nunca imaginaron.

    Un vecino se mudó al lado e instaló la misma cámara para su hijo. Cuál sería su asombro al sintonizar el aparato y ver a los dos pequeños recluidos en el sótano, lacerados en sus carnes.

    Avisó de inmediato a la policía. Y el 10 de mayo de 2007 agentes ingresaron a la casa y las esposaron. Lo que encontraron los llenó de horror.

    Era el olor. A sangre. Mugre acumulada. Orina. Mierda. Insoportable.

    Uno de los niños estaba desmayado. Otro en shock, con heridas terribles en un cuerpo carcomido. Parada frente a la jaula había una niña. O lo que pensaron era una niña. La inmunda de Barbora Skrlová sujetaba un osito de peluche. Los agentes pensaron que era otra víctima y la sacaron de aquel horror.

    Una vez en la calle, Barbora Skrlová aprovechó para fugarse. Aunque las dos mujeres responsabilizaron a Barbora, ¿realmente se puede considerar que la maldad se transmita en un lavado cerebral? ¿Acaso no tenían conciencia de lo que hacían ambas hermanas? Y como madre, Klara, ¿no se dio cuenta a qué grado de sadismo descendía?

    La policía emitió órdenes de captura para Barbora Skrlová pero no la localizaron.

    Barbota había huido a Noruega. Ahí asumió otra identidad. Decía llamarse Adam y tener 13 años. Pasó un año entero hasta que fue localizada y arrestada ante la mirada atónita de sus padres adoptivos que no creían que una niña de 13 años fuera una criminal.

    Cuando les contaron la verdad quedaron pasmados.

    Barbora finalmente fue extraditada a la República Checa donde fue juzgada junto a Klara y Katerina.

    Mientras tanto, Klara declaró en el juicio: “Ocurrieron cosas terribles. Ahora me doy cuenta y no puedo entender cómo dejé que pasaran”.

    Pero el juicio continúa, y las tres torturadoras podrían ser condenadas a doce años de prisión.
     
    Última modificación por un moderador: 2 de Noviembre de 2017

Comparte esta página