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[ASESINO EN SERIE] Enriqueta Martí, la Vampiresa de Barcelona

Tema en 'Caso Cerrado' comenzado por Kamila, 1 de Noviembre de 2017.

  1. Kamila

    Kamila New Member

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    El 27 de febrero de 1912 la policía entraba en un domicilio particular situado en la calle Ponent 29 de Barcelona. Habían sido alertados por Claudina Elías, una vecina del piso de enfrente, que había visto a una niña con la cabeza rapada, con ojos espantosamente tristes, mirando por la ventana. Aquello no era normal. E iba a la saga con lo que en los últimos meses sucedía en la ciudad Condal: la desaparición de varios niños y niñas. Además estaba esa vecina extraña, cuya mirada perturbaba. La inquilina del piso en cuestión se llamaba Enriqueta Marti Ripollés, una mujer con una vida oscura que dejó enmudecido al mundo entero.

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    A Enriqueta la policía ya la conocía. Tiempo atrás, mientras regentaba un prostíbulo, había tenía problemas por los turbios asuntos que allí manejaba. Pero aquel delito no prosperó. Entre sus clientes había un miembro de la burguesía catalana, y el expediente de su caso misteriosamente se había extraviado no pudiendo ser juzgada. Al final, al ingresar en su casa por la denuncia de la vecina, sus fines oscuros fueron puestos a la luz. Allí estaba Teresita Guitart, una niña desparecida semanas atrás y por la cual se había hecho un despliegue policial considerable buscándola. No tanto, si vemos que aquella mujer no fue investigada. Los policías pudieron observar, a través de oscuros y tétricos pasillos muchas habitaciones; en una de las cuales había huesos semicalcinados de más de 10 pequeños de los que se había extraído el tuétano.

    ¿Qué hacía esta auténtica bruja?
    Enriqueta recorría las calles disfrazada de pordiosera, apenas veía un niño solitario se le acercaba y se lo llevaba hasta su casa. Allí, en la más insondable depravación, lo ofrecía a sus clientes poderosos que abusaban una y otra vez de ellos. Una vez servido a sus siniestros fines, sencillamente los asesinaba y extraía algunos órganos y su sangre para poder fabricar pócimas que vendía a precios elevadísimos a personas enfermas. Aquello de que la sangre de niños contenía un elixir, es algo que esta mujer se tomó muy en serio y, lo que es más patético, sus clientes enfermos también. Pero esta vez, pese a que se codeaba con burgueses poderosos, había infinidad de pruebas en su contra. Ninguna mano oscura iba a robar su expediente. Y de esta manera fue procesada.

    Murió el 12 de mayo de 1913 a manos de sus compañeras de prisión. Una merecida y brutal paliza que la hizo desaparecer de este mundo.
     

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