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[ASESINO EN SERIE] Jack el destripador

Tema en 'Caso Abierto' comenzado por Bentham, 27 de Octubre de 2017.

  1. Bentham

    Bentham Administrator Miembro del Equipo

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    Cinco crímenes perpetuados en Whitechapel en 1888 revolucionaron a Londres y al mundo entero. Durante años, investigadores, detectives, policías y aficionados han tratado de determinar sin éxito el nombre del asesino. Jack el destripador es el asesino en serie más famoso de la historia. Un misterio sin resolver.

    Su breve reinado de terror comenzó el 31 de agosto de 1888, aunque se sospecha que dos asesinatos anteriores también habrían sido obra suya. Su apodo se originó a partir de una carta escrita por alguien que se adjudicaba los asesinatos bajo este alias, y como resultado de su difusión a través de los medios, el apelativo pasó a ser conocido por el público. Varias fuentes consideran que la carta fue elaborada por algún periodista para aumentar el interés en la historia.

    Con frecuencia, la leyenda de Jack el destripador presenta a un asesino inteligente, eficaz, burlón, astuto, frío y obsesivo. Los ataques que se le atribuyeron involucraban a mujeres prostitutas de barrios pobres y tenían un modus operandi distintivo que consistía en estrangulación, degollamiento y mutilación abdominal. La extracción de los órganos internos de las víctimas llevó a pensar que el asesino tenía conocimientos quirúrgicos. Por otra parte, los rumores de que los asesinatos estaban relacionados entre sí se intensificaron entre septiembre y octubre de 1888, período en el que apareció una gran cantidad de cartas escritas por uno o varios sujetos anónimos, enviadas a Scotland Yard y a diferentes periódicos. Una de las misivas incluía medio riñón humano de una de las víctimas. Debido al carácter brutal de los crímenes y la orientación con que los medios de comunicación decidieron difundirlos, todo el mundo entendió que se trataba de un único asesino. La amplia cobertura de prensa estimuló que estos crímenes alcanzaran notoriedad internacional. Aunque no había podido establecerse con certeza que los crímenes estaban conectados entre sí, la leyenda de Jack el destripador rodó como si fuera cierta.

    Los homicidios jamás fueron resueltos. Esto favoreció la proliferación de ciertos detalles basados en parte en la investigación, y también, en el folclore y la ficción.
     
  2. Bentham

    Bentham Administrator Miembro del Equipo

    Tras años de incógnita, gracias al análisis de ADN, un escritor junto con un especialista genético finalmente han descubierto la verdadera identidad del famoso Jack el Destripador: un inmigrante polaco llamado Aaron Kosminski.

    La clave del descubrimiento es el tesón del escritor Russell Edwards, obsesionado con los crímenes cometidos a finales del siglo XIX y la suerte del destino. Tras comprar en 2007 un chaleco que pertenecía a una de las víctimas de Jack el Destripador, Catherine Eddowes, la segunda mujer asesinada en el distrito de Whitechapel, Edwards contactó con un experto genetista, el doctor Jari Louhelainen. Este consiguió extraer de la prenda el ADN de dos personas distintas gracias a que se había guardado durante años sin haber sido lavado previamente. Así pues, solo debía comparar el material genético del asesino con el de los sospechosos de la época para dar con el sanguinario asesino.

    Evidentemente, todos los sospechosos están actualmente muertos por lo que el científico se las ingenió para dar con alguno de sus descendientes y realizar la comparación pertinente del ADN encontrado. Louhelainen consiguió ponerse en contacto con Matilda, una pariente británica de la hermana de Kosminski que comparte el ADN mitocondrial con el presunto asesino.

    Tras el análisis genético el especialista comprobó que sus dos ADN coincidían en más de un 99%, un porcentaje que ascendió al 100% tras el segundo análisis. De hecho, según explicaba el propio Louhelainen al diario Daily Mail fue capaz incluso de “identificar la etnia y procedencia geográfica del ADN extraído, perteneciente al haplogrupo T1a1, común en las personas de etnia rusa y judía". Se confirmaba que Aaron Kosminski es el famoso Jack el Destripador.

    Así era Kosmisnski
    Kosminski era un peluquero polaco que, en 1888, cuando se produjeron los 5 brutales crímenes en el barrio londinense de Whitechapel, tenía 23 años. La policía de Londres le tenía entre ceja y ceja como uno de los principales sospechosos, pero no consiguieron reunir las suficientes pruebas para inculparle definitivamente. La ciencia no estaba tan evolucionada como en la actualidad y, salvo por un testigo que le situó en el escenario de uno de los crímenes, Kosminski estaba limpio.

    Sin embargo Scotland Yard seguía con la mosca detrás de la oreja y le tuvo vigilado hasta que fue ingresado en un psiquiátrico. De hecho, según los documentos de la época, el sospechoso polaco era un “probable esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a masturbarse”.

    Poco después, en 1891 Kosminski ingresaría en un psiquiátrico hasta el día de su muerte, en 1919, sin pisar una cárcel o ser juzgado por los crímenes que cometió.

    El estudio realizado por Russell Edwards le ha llevado a escribir el libro "Naming Jack the Ripper"' (Identificando a Jack el Destripador'), donde se explica todo el procedimiento que ha seguido hasta encontrar la pista definitiva.
     
  3. Bentham

    Bentham Administrator Miembro del Equipo

    Hablar de Jack el Destripador es hacerlo de un criminal cuya identidad sigue envuelta en un halo de misterio tras más de un siglo. Desde que (allá por 1888) estremeció a la sociedad británica con el asesinato de cinco mujeres, ni autoridades ni investigadores han logrado desvelar quién era en realidad. Teorías no faltan, al igual que autores que han ganado unos euros defendiéndolas en sus respectivos libros.

    Ejemplo de ello fue la edición de la obra «Tío Jack», en la que un descendiente del Sir John Williams (amigo de la reina Victoria) afirmaba que este controvertido médico había sido el que había perpetrado los sádicos asesinatos.

    Otro tanto sucedió en 2014 cuando el investigador Russell Edwards realizó unos estudios de ADN a una prenda que llevaba puesta durante el crimen una de las víctimas de Jack el Destripador y, para asombro de muchos, aseguró haber identificado al famoso asesino en serie. Sin embargo, todas estas posibilidades han sido desacreditadas a lo largo de los años o carecían del suficiente sustento histórico para ser consideradas válidas.

    Ahora, sin embargo, una nueva obra escrita el investigador Robert Smith afirma haber desvelado -de una vez por todas- el nombre y los apellidos del sádico criminal de Whitechapel.

    El criminal, según Smith, fue un comerciante de algodón de Liverpool llamado James Maybrick. Sujeto que escribió con su propia pluma un texto privado de aproximadamente 9.000 palabras en el que dejaba clara su culpabilidad: «Doy el nombre por el que todos ustedes me conocen, para que la historia pueda saber lo que el amor hace con un hombre nacido como caballero. Su servidor, Jack el Destripador».

    El texto, demasiado esclarecedor para ser cierto según los más críticos, y la investigación en torno a él son analizados de forma pormenorizada en el libro «25 Years of The Diary of Jack the Ripper: The True Facts». Una obra a la que más le vale estar blindada históricamente, pues será sometida a examen por los expertos en los próximos meses tal y como le ocurrió a la de Edwards.

    El comienzo
    A pesar de lo asombrosa que pueda parecer esta teoría, no es precisamente nueva. De hecho, llegó hasta nuestros oídos hace unos 25 años, cuando un grupo de investigadores se toparon -casi por casualidad- con el volumen escrito por el propio Maybrick. En este caso, la sorpresa dio paso rápidamente al escepticismo, y no tardó en ser puesto en cuestión. Al fin y al cabo... ¿Cómo podría ser tan sencillo hallar la respuesta a un enigma de tal envergadura?

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    Maybrick, el posible asesino- Hulton Archive
    En todo caso, el diario llegó al gran público gracias a un antiguo comerciante de chatarra de Liverpool llamado Mike Barrett, quien afirmó que lo había obtenido a través de un amigo de la familia, Tony Devereux.

    Para desgracia de todos los interesados en el caso, este último falleció poco después, por lo que la verdadera procedencia de la obra se perdió. Sin un origen claro y sin capacidad para averiguar de dónde diantres había llegado aquel escrito, en los investigadores no tardó en crecer la idea de que toda esta historia no era más que un laborioso engaño ideado por algún incauto.

    Una vuelta de tuerca
    El texto, no obstante, terminó en las manos del cineasta e investigador del caso Bruce Robinson. Un hombre que -según afirmó posteriormente- pasó años dedicado a profundizar en los orígenes del diario en el que Maybrick confesaba ser Jack el Destripador.

    Finalmente (y en palabras del autor de «25 Years of The Diary of Jack the Ripper: The True Facts») descubrió que había suficientes pruebas para corroborar esta teoría. Entre ellas, la casa del presunto asesino en Liverpool. Vivienda en la que -según sus pesquisas- habría sido hallado el texto de 9.000 palabras.

    Robert Smith se hizo eco de estas investigaciones en la década de los 90, y en 1993 publicó una obra en la que incluía el diario original. Libro que, en su momento, no estuvo muy bien considerado.

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    Diario en el que ha sido hallada la confesión- The Telegraph
    Ahora, sin embargo, afirma que los datos están totalmente sustentados. «Cuando el diario salió a la luz, Mike Barrett se negó a dar una explicación satisfactoria sobre su procedencia, pero después de una investigación minuciosa realizada principalmente por Bruce Robinson, ahora tenemos una pista que nos lleva directamente a la casa de Maybrick», ha señalado en declaraciones a «The Telegraph».

    Smith, en varias entrevistas, ha reiterado estar completamente seguro de que el documento no es una falsificación. «Nunca he tenido duda alguna de que el diario es un documento genuino escrito entre 1888 y 1889», ha señalado al diario británico.

    La historia de Maybrick no tiene desperdicio. Tal y como se explica en el libro, murió en 1889 en la más absoluta opulencia. Ejemplo de ello fue que disponía de una gran propiedad conocida como «Battlecrease House», ubicada en el barrio de «Merseyside de Aigburth». De momento, poco más se sabe de él, más allá de que admitió ser Jack el Destripador.

    Otra más
    Sin embargo, esta teoría no es más increíble que aquella que barajó la posibilidad de que Jack el Destripador fuese Sir Arthur Conan Doyle, célebre por ser el creador del personaje Sherlock Holmes.

    La curiosa teoría de Doyle es analizada pormenorizadamente en la obra «Informe policial. La verdadera historia de Jack el Destripador». En ella, Jesús Delgado Lorenzo ahonda en esta posibilidad tras dar un buen repaso a los informes policiales y médicos, además de a las declaraciones recogidas por la policía de entonces.

    «Varios testimonios de uno de los crímenes declararon haber visto a la víctima momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos 30 años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo y un sombrero altos», determina el autor en el libro.
     

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