1. Este sitio usa cookies. Si continuas usando este sitio, estás aceptando el uso de nuestras cookies. Learn More.

[CRÓNICA NEGRA] Los asesinos y violadores del demonio

Tema en 'Caso Cerrado' comenzado por Kamila, 1 de Noviembre de 2017.

  1. Kamila

    Kamila New Member

    [​IMG]

    El pastor no lo podía creer cuando atendió el llamado. Según el sargento James Lottering, de la Unidad de Crímenes Relacionados con el Ocultismo una especie de Fox Mulder un tal Frans du Toit, tenía un demonio incorporado que lo obligaba a tener “sexo duro” y atacar mujeres.

    El pastor hizo el exorcismo. Había siete personas de testigos, entre ellos el sargento quien jura que un demonio se manifestó durante el ritual.

    En video vemos que cinco hombres intentan detener a Du Toit en una silla, mientras insulta y se mueve violentamente. El cura también confirmaría la presencia del diablo en el cuerpo del hombre. Pero no nos engañemos con estas historias de ángeles y demonios. Frans du Toir era un demonio, con diablo o sin diablo dentro. Era ya un tipo malvado. Y era tan ingenioso que había simulado que cargaba a satanás cuando lo apresaron.

    Pero fue inútil. Le dieron perpetua y a su socio, Theuns Kruger, 25 años. Y es que aquellos animales eran violadores seriales. Además de asesinos. Andaban juntos siempre, oliéndose los traseros. Se reunían, bebían, esa enfermedad asquerosa que llaman bebida alcohólica y luego salían de juerga a delinquir.

    El 25 de febrero de 1994 Du Toir abordó una chica de unos 20 años que esperaba dentro de su coche que le dieran una pizza que encargó.

    Le enseñó su revólver y la obligó a que se pasara al asiento del copiloto. Entonces la violó en un parque y luego en un paraje boscoso alejado de las urbanizaciones. Al dejarla le dijo que era hermosa y que ojalá volvieran a verse más adelante. Aquella vez actuó en solitario.

    El 4 de diciembre de 1994, en compañía de su amigo Kruger, capturaron a una mujer de 21 años, embarazada de tres meses.

    Les dio igual. La violaron las veces que quisieron. Ya satisfechos, deliberaron si matarla o dejarla viva. La soltaron.

    Pero el 18 de diciembre de 1994 Alison Botha sufrió algo que podría caratularse de milagro.

    La muchacha regresaba a su casa en Port Elizabeth, Sudáfrica, a la una de la madrugada, cuando un tipo la interceptó colocándole un cuchillo en la garganta. La obligó a que lo acompañara en el asiento de copiloto de su coche hasta un club nocturno. Ahí apareció su socio, vestido de negro por completo.

    Condujeron varios kilómetros hasta llegar a un lugar desolado. Estaba repleto de basuras, mierdas, desperdicios. Y ahí mismo la violaron, entre las porquerías. Pero Kruger no logró una erección total, no eyaculó, se quedó muy enervado. Entonces volvieron a deliberar qué hacer con la joven.

    Du Toit sacó de nuevo el cuchillo y sin más le rebanó el cuello. Al caer le asestó varios cuchillazos. Desde el suelo, Alison escuchó que decían: “¿Ya está muerta?” El otro respondió: “Nadie sobrevive en esas condiciones”. Sin embargo, Alison no quiso morir. Se arrastró hasta la carretera y, con la cabeza
    casi desprendida y sosteniendo sus órganos vitales con las manos, pidió ayuda. La socorrió un coche y, tiempo después, la doctora que atendió a la víctima
    comentaría que era tal el tajo en la garganta que podía verse a través de él la columna vertebral de la joven. Alison Botha, se recuperó y, claro, denunció a estos demonios a quienes por fin se les dio caza.
     
    Última modificación por un moderador: 2 de Noviembre de 2017

Comparte esta página