Sucesos

Condenado a cinco años de prisión por agredir sexualmente a la hija de su pareja en estado de embriaguez durante una fiesta en Alicante.

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Un hombre de 42 años ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Alicante a cinco años de prisión y al pago de una indemnización de 20.000 euros por agredir sexualmente a la hija de su mujer cuando estaba ebria, en estado de inconsciencia, tumbada en la cama, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario. Los hechos ocurrieron en septiembre de 2011 en el domicilio familiar, mientras se estaba celebrando una fiesta. El acusado había admitido los hechos, pero la víctima fue contundente al relatar lo que había pasado.

El encausado asumió los hechos en el inicio del juicio, celebrado en la Sección Décima, tras alcanzar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía por el que se reconocía la atenuante de reparación del daño, toda vez que el procesado había consignado 6.000 euros para cubrir responsabilidades antes de la celebración de la vista.

La agresión sexual tuvo lugar en la madrugada del 11 de septiembre de 2021 en el domicilio del acusado, en Alicante, al que la víctima se había mudado desde Ecuador siete meses antes.

Hechos probados

La sentencia considera probado que la víctima, de 20 años en el momento de los hechos, se encontraba acostada en su habitación y bajo los efectos del alcohol, después de haber participado en una fiesta celebrada en la misma casa con varios invitados y sin la presencia de su madre.

En ese momento, su padrastro entró en su habitación y comenzó a masajearla en la espalda, y al ver que la chica no reaccionaba, le bajó los pantalones y la ropa interior para consumar la agresión sexual. Sin embargo, acabó retirándose y marchándose de la habitación al pensar que la víctima podía percatarse de lo que estaba sucediendo.

La víctima declaró por videoconferencia, para mantener esta acusación y añadió que después de que su padrastro saliese de su habitación, llamó a una amiga que vivía en Ecuador y a otro amigo, y se fue de la casa.

El tribunal confiere credibilidad al testimonio de la víctima, que fue asumido por el procesado, y lo condena a cinco años de privación de libertad por un delito de agresión sexual con penetración y agravante de parentesco. Además, impone una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la víctima durante diez años, así como otros ocho años de libertad vigilada.

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