Sucesos

Conflict between squatters in Valdemoro: A couple of squatters report another for taking their TV, iPad, and electric scooter.

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Dos personas en actitud sospechosa están cambiando la cerradura de un piso del número 7 en la calle Benelux. El aviso llegó a la Guardia Civil de Valdemoro sobre las diez de la noche del pasado 26 de mayo.

Creyendo que se trataba de dos ladrones que intentaban entrar en la vivienda, los agentes acudieron inmediatamente, pero hallaron dos parejas de okupas enfrentadas por el piso en el que llevaban conviviendo más de un mes, pero que en realidad no les pertenecía.

“Pagamos 1.800 euros entre los cuatro para okupar este piso y ahora nos han cambiado la cerradura y no nos dejan entrar”, se queja María, una de las okupas expulsada por sus compañeros de piso.

María, una granadina de 19 años, explicó a la Guardia Civil que acordaron que ellos se encargarían de la limpieza de la casa, mientras que la otra pareja trabajaba. Sin embargo, debido a un aborto que sufrió, ya no pudo cumplir con su parte del trato.

Según confirma la joven, ella y su novio okuparon la vivienda el pasado mes de abril junto a una amiga suya y su pareja porque no tenían dónde vivir.

Los problemas surgieron cuando la otra pareja quiso echarlos de la casa para instalar en su habitación a la madre de ella. María denunció a la Guardia Civil las amenazas y coacciones que estaban sufriendo.

En su denuncia, María también acusa a la otra pareja de haber perdido a dos bebés debido a la situación generada por ellos.

Ante la gravedad de las acusaciones, la Guardia Civil tomó declaración a la otra pareja de okupas, quienes admitieron haber instalado un sistema de vigilancia en la casa para vigilar las visitas de los compañeros.

Después de una serie de peleas y conflictos, María y Bruno denunciaron a sus compañeros de piso por delito de coacciones.

Además, acusan a la otra pareja de robarles varios objetos de valor, incluyendo una gata llamada ‘Tormentita’.

A pesar de las denuncias y las investigaciones, el juzgado concluyó que el conflicto se originó por problemas de convivencia en una vivienda que no pertenecía a ninguno de ellos.

Mientras el conflicto se resuelve en el juzgado, los vecinos de la calle Benelux lograron desalojar a los okupas de la vivienda, que habían causado problemas en la comunidad. Los cuatro okupas han abandonado la casa tras saberse en el punto de mira de la justicia y la Guardia Civil.

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