Sucesos

Desmantelada la red criminal que robaba crucifijos en cementerios de Toledo

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Ha caído. El PERIÓDICO DE ESPAÑA advertía hace dos semanas de que, en varios municipios de Toledo, la población estaba aterrada porque unos ladrones estaban robando enseres dejados en las tumbas de sus seres queridos en los respectivos cementerios municipales. Especialmente crucifijos. Localidades como Bargas, Cebolla o Lagartera eran los enclaves en los que los delincuentes estaban expoliando estos materiales.

“Es una faena para todos los vecinos afectados, y no por el dinero. Ahora hay que volver a encargar un crucifijo, instalarlo. Es muy triste que esto suceda en los cementerios. No tienen escrúpulos. Los pobres muertos no se pueden defender”, le contaba a este periódico un taxidermista toledano de Los Yébenes que había visto cómo desaparecieron un busto y un crucifijo de bronce de la tumba de su difunto abuelo. No fue lo único. al menos 150 crucifijos desaparecieron esa noche del camposanto.

Ahora, la Guardia Civil acaba de informar de la desarticulación de esta red y su posterior envío a prisión. En total han sido 6 las personas arrestadas, todos varones: cuatro de ellas están acusadas de ser los autores materiales de los robos de los crucifijos de bronces. Las otras dos, que eran las personas que compraban los artículos, están acusadas de sendos delitos de receptación, ya que supuestamente eran los encargados de recepcionar los crucifijos y trocearlos para su posterior fundición.

La Unidad Orgánica de Policía Judicial de Toledo, el Equipo Territorial de Policía Judicial de Talavera de la Reina y el Equipo Roca de Illescas han sido los encargados de conducir esta intervención, bautizada con el nombre de ‘Operación Pasmulo’ y que llevaba vigente desde el mes pasado, cuando empezaron a proliferar este tipo de delitos en la provincia de Toledo.

Los agentes del Instituto Armado han esclarecido 19 delitos de robo que se habían cometido en otras tantas poblaciones de la provincia de Toledo, siendo más de 2.000 personas las perjudicadas por estos hechos. No obstante, el mencionado busto del cementerio de Los Yébenes todavía no ha aparecido. Es probable que nunca lo haga, dado que los artículos robados eran posteriormente fundidos para vender el bronce. Se da la circunstancia de que dicho busto había sido confeccionado por la propia familia del finado, escultores profesionales.

En el transcurso de la operación, que se desarrolló de madrugada, la Guardia Civil consiguió recuperar un total de 90 crucifijos robados en el cementerio de El Casar de Escalona. Tras proceder al registro del punto de receptación en la provincia de Madrid, se pudo intervenir una saca con trozos de cristos de un peso de 1000kg. También una imagen de un cristo y un crucifijo plateado, documentación relacionada con las compras y las ventas, una trituradora con restos pequeños de crucifijos y dinero en efectivo por un valor de 17.440 euros.

La mayor parte de los robos se dieron en la provincia de Toledo. El mayor botín tal vez se lo llevaron en el robo al cementerio de Los Yébenes, localidad de 6.000 habitantes, pero han padecido los mismos hurtos otro puñado de pueblos de Toledo, como Bargas, Torrijos, Erustes, Cebolla, Lagartera o Lucillos.

En algunos municipios, como el caso de Bargas, el robo de los crucifijos se convirtió en una cuestión capital para sus vecinos. hasta el punto de que el propio consistorio formalizó una denuncia, en el puesto local de la Guardia Civil, por los 163 hurtos que se habían registrado en ese municipio de 10.000 habitantes.

No sólo eso: la provincia de Madrid tampoco ha estado a salvo de este tipo de delitos en los últimos tiempos: a finales del mes pasado, vecinos de la localidad madrileña de Estremera denunciaron unos hechos prácticamente idénticos. Encontraron que los crucifijos de las tumbas de sus difuntos habían desaparecido; alguno estaba valorado en 3.000 euros.

Fuentes policiales consultadas advierten de que “pueden darse más casos, porque es un delito que se tarda más en denunciar. No es lo mismo que te roben en tu casa, que te vas a dar cuenta enseguida, a que lo hayan hecho en el cementerio, que te percatarás cuando vayas de visita. Hasta que eso pase pueden haber transcurrido semanas o meses”. Además, si los delincuentes tienen tiempo suficiente, “cuando los atrapen puede que ya no haya ni rastro de los crucifijos, dado que la finalidad última es la de fundirlos para vender el bronce”.

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