Sucesos

Encuentran en Gandía el cadáver de Ester, la sexta víctima del temido asesino en serie conocido como ‘Dinamita Montilla’

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Las peores sospechas se han confirmado. Ester Estepa Pérez, la mujer de 42 años desaparecida desde el 21 de agosto de 2023 tras ser atendida en el Hospital Francesc de Borja de Gandia, nunca salió de la capital de la Safor. Su cuerpo ha sido encontrado, por fin, tras un intenso rastreo por parte de la Policía Nacional en un lugar inhóspito, en una mediana intransitable entre la carretera de la playa de Gandia y la N-332, oculto bajo un denso cañar.

Los restos esqueletizados, junto con su ropa y su documentación, han sido encontrados entre el martes y el miércoles de esta semana, a apenas unos metros del punto donde fue hallado su cráneo en febrero pasado, aunque entonces nadie sabía que era el de ella. La última persona que estuvo con ella, a día de hoy el principal sospechoso de su muerte, es un personaje harto conocido por la policía, el asesino en serie José Jurado Montilla, alias ‘El Titi’ o ‘Dinamita Montilla’, en prisión desde el 20 de mayo pasado por su quinto crimen conocido, el de un joven estudiante de Ingeniería Informática de 22 años asesinado a tiros en Málaga en 2022.

Aunque tanto los agentes del grupo de Homicidios de Sevilla como los del grupo de Policía Judicial de Gandia estaban convencidos de que la desaparición de Ester en la capital de la Safor encerraba el sexto asesinato de Montilla, el hecho de que su cadáver no fuese localizado estaba entorpeciendo las investigaciones.

El cráneo hallado por los senderistas

La luz empezó a encenderse en a principios de año y casi por error. El viernes, dos de febrero, dos senderistas que buscaban un atajo acabaron en mitad de un amplio terreno, comido por la maleza, que separa la carretera de Gandia de la N-332. Cuando atravesaban un aliviadero bajo la carretera, uno de ellos reparó en lo que parecía un cráneo humano. Avisaron y acudió un coche patrulla de la Policía Nacional. Los agentes constataron que se trataba de un cráneo humano y dieron aviso al juzgado y al forense de guardia. Ese día, no hallaron más restos.

Eso sí, el cráneo fue inspeccionado en el Instituto de Medicina Legal (IML) y agentes de la brigada de Policía Científica tomaron muestras de los huesos alveolares, uno de los puntos donde con mayor facilidad se obtienen muestras de ADN suficientes para obtener el perfil genético de una persona.

Cuatro meses más tarde, a principios de junio, llegó el resultado: el cráneo pertenecía, sin ninguna posibilidad de error, a María Ester Estepa Pérez, la sevillana de 42 años desaparecida entre el 21 y el 23 de agosto de 2023 cuando estaba en Gandia con el asesino en serie.

En el mismo punto, oculta bajo la maleza

La jueza encargada del caso ordenó a la Policía Nacional peinar la zona donde había sido encontrado el resto humano. Las sucesivas búsquedas dieron sus primeros frutos el martes pasado, cuando fueron encontrados más restos óseos, muy cerca del punto donde los senderistas se habían topado con el cráneo en febrero.

Un día después, en la mañana del miércoles, los agentes que formaban parte del equipo de rastreo, integrado por policías de la comisaría de Gandia y por especialistas de la Policía Científica, localizaron el resto del cuerpo esqueletizado de la mujer, con quien Montilla afirmaba tener una relación romántica, lo que podría derivar hacia un juzgado de Violencia sobre la Mujer el crimen y agravar la futura condena al tratarse de un asesinato machista. Estaban ocultos bajo una maraña de cañas de más de cuatro centímetros de grosor que los agentes tuvieron que serrar para acceder a la covacha donde esta el cuerpo, con sus ropas y un saco de dormir.

Suplantó a su víctima con mensajes a la madre

Aunque aún es pronto para afirmar que se trata de una muerte violenta, hay indicadores que apuntan en esa dirección, entre otros, la ocultación del cuerpo y la simulación de que Ester seguía viva, ya que envió Montilla mensajes haciéndose pasar por ella usando el móvil de la víctima, que no ha sido encontrado. En ellos, incluso le llegó a decir a la madre, simulando ser Ester, que se dirigía a Barcelona para coger un avión e irse a vivir a Buenos Aires con unas amigas.

La última noticia cierta sobre esta sexta víctima del asesino en serie, que cumplió solo 28 de los 123 años de cárcel por sus primeros cuatro asesinatos, cometidos entre 1985 y 1987, fue su paso por el hospital de Gandia, donde fue atendida el 21 de agosto por fuertes dolores en las piernas, derivados de la intensa caminata con su verdugo, a quien había conocido en el albergue municipal de Alicante días antes.

Montilla, al parecer, le había propuesto dejar Alicante y acompañarle a Dénia, primero, y a València, después, para luego dirigirse a continuación hacia el norte para recorrer el camino de Santiago. Ella aceptó. De Dénia a Gandia fueron andando, lo que le provocó el malestar que la llevó al hospital. Después de eso, nunca más se volvió a saber de ella. Hasta ahora.

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