Sucesos

Hunger, Thirst, and Cold: Chronicle of Passengers on the Valencia-Palma Ferry Affected by a Fire

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“Mucho miedo y poca información. Y hambre, sed y frío”. Ese es el testimonio de un hijo a su madre. Lo contaba esta tarde Antonia, en el aparcamiento de acceso al puerto de Valencia, mientras esperaba a su hijo, que salía de vacaciones por primera vez: uno de los 350 pasajeros del GNV Tenacia, el ferri que quedó varado tras una incendio en la zona de motores en plena travesía entre Valencia y Palma. Tras casi 24 horas de pesadilla, los pasajeros comenzaban a llegar en dos buques: el primero, el GNV Bridge, en torno a las 20:30 horas de la noche de este lunes; el segundo, el MSC Arica, se le esperaba algo más tarde: 350 pasajeros, 61 tripulantes y una historia que contar, por suerte, con final feliz.

Había gente que iba de vacaciones, gente que iba a trabajar y gente que iba a recoger a familiares. Todos acabaron donde habían empezado, en Valencia. “Están empezando a bajarnos en barcos salvavidas”, relataba a este diario Alejandro, uno de los pasajeros en torno a las dos del mediodía. Aunque, en un primer momento, desde la naviera confirmaban que el barco se remolcaría hasta el puerto de Valencia con los tripulantes en su interior, a lo largo del día cambiaron los planes y dos buques de la compañía transportaron a las más de 400 personas, que han desembarcado a lo largo de la pasada noche.

Según los testimonios, fueron los intentos por apagar el fuego lo que terminó inundando la zona de carga de vehículos, desnivelando el buque. “Ahí el capitán ha dado la orden de abandonar el barco”, relata Alejandro, que viajaba a Mallorca, donde la esperaba su mujer y su hijo, que hacían el trayecto en avión.

Los niños fueron los primeros en ser evacuados, aunque la operación se produjo con normalidad. Primero mujeres, algunas embarazadas. Luego los demás. Durante los primeros momentos, hubo incertidumbre porque algunos miembros de la tripulación informaban de que el desembarco sería en “Mallorca y otros, Valencia” relataba el mismo testimonio. Poco a poco, los operarios del ferri fueron informando a los pasajeros, por megafonía y en varios idiomas, sobre el procedimiento del desembarco a las tres naves de salvamento.

La incertidumbre se repetía en casa. Así lo trasladaban algunos de los familiares que se acercaron a recoger a los pasajeros. Algunos, pendientes de internet, otros de un móvil sin cobertura con los que solo pudieron comunicar en un momento dado.

Dentro de la inquietud, los testimonios señalan que las horas pasaron con tranquilidad. Eso sí, pasaron sed. “Desde las dos de la madrugada hasta el transbordo -en dos buques que hacían el trayecto inverso, de Baleares a Valencia y que paró a recogerlos – solo nos dieron agua en dos ocasiones”, señala el afectado.

Inundada la zona de coches

Carina era otra de las afectadas por este incidente, pero no por viajar en el GNV Tenacia, sino en uno de los buques, el Bridge, que hizo la parada de rescate. Varias horas de retraso. “Contaban que había dos o tres metros de agua en la zona de coches”, señalaba tras fundirse en un abrazo con el familiar que la esperaba.

Buses a los hoteles

La llegada al puerto de Valencia puso fin a casi 24 horas de angustia. La naviera trasladó a los pasajeros que no residen en Valencia (había madrileños, catalanes y de otras ciudades) a dos hoteles de la ciudad en espera de una solución.

El barco había partido a las 22 horas del domingo. El incidente se produjo cuatro horas después, a las 2.30 de la madrugada del lunes, cuando se declaró un incendio en una de las salas técnicas de la embarcación. El fuego obligó a detener el barco a unas 55 millas de la isla de Dragonera, al norte de la isla de Ibiza. Una hora más tarde la tripulación despertaba a los viajeros para ponerlos en una zona segura por precaución. “Sobre las 3 de la mañana, han venido a despertarnos, nos han llevado a un lugar común y nos han dado chalecos salvavidas”, contaba Alejandro. Ahí comenzaba la travesía, no de millas náuticas sino de tiempo, en espera de una solución que, finalmente, no les llevó a su destino sino de vuelta a casa.

Plan de evacuación

Durante la mañana las unidades de SAR de Salvamento Marítimo consiguieron apagar el fuego y la situación quedó controlada, a la espera de conocer el método para la evacuación. El barco, sin fuego, estaba varado. Aparte de las unidades marinas se desplazó un helicóptero. “Sabemos que ha venido un helicóptero también, aunque no sabemos lo que van a hacer”, añade el pasajero. “Vemos una isla enfrente que puede ser Ibiza o Valencia”. Era Ibiza, ya que estaban a unos 20 kilómetros de su costa, aunque en ese momento desconocían su ubicación exacta.

Hay incertidumbre. Llegan las 14 horas. Empieza una operación de desalojo del ‘Tenacia’. En un primer momento, GNV explica que la embarcación será remolcada con todas las personas en su interior. A lo largo de la mañana, Salvamento Marítimo ha trasladado a la zona a las embarcaciones Salvamares Acrux y Libertas, y los buques SAR Mesana y Marta Mata; además de medios aéreos: los helicópteros Helimer 221, 207 y 203.

Finalmente, la operación de rescate se inicia con el desalojo de niños. Trasladan a los pasajeros del Tenacia a otro barco. Salvamento Marítimo consigue controlar la situación gracias a la rápida maniobra y a la eficaz extinción del fuego. Sin embargo, aún hay puntos calientes que siguen apagando.

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