Sucesos

Siete personas arrestadas por explotar mujeres en cinco pisos de prostitución en Alicante.

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Una investigación abierta tras la entrada en una casa de citas de un hombre armado con una pistola ha permitido a la Policía Nacional desarticular en Alicante un grupo criminal dedicado a la explotación sexual de mujeres sudamericanas en situación de vulnerabilidad y al tráfico de drogas con la detención de siete personas, entre ellas una ciudadana brasileña de 32 años acusada de liderar un entramado de cinco pisos prostíbulos.

En la operación policial, realizada por el Grupo I de la Unidad contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional de Alicante, han sido liberadas ocho mujeres y cuatro de las víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual han declarado ante los investigadores en calidad de testigos protegidos.

Según los datos recabados por la Policía, las mujeres explotadas entregaban la mitad de las ganancias a la dueña y tenían que estar disponibles 24 horas los siete días de la semana, aunque el horario de trabajo era de dos de la tarde a siete de la mañana.

La organización también ofrecía a los clientes la posibilidad de adquirir dosis de estupefacientes y viagras. Las mujeres eran controladas a cualquier hora a través de un complejo sistema de cámaras de videovigilancia y la red gestionaba los anuncios y atención a los clientes con una veintena de terminales de telefonía móvil que han sido incautados.

La trama desarticulada tuvo que cerrar dos de los cinco prostíbulos abiertos en pisos de Alicante a causa de las continuas quejas y presiones vecinales, por lo que en el momento de la intervención mantenían activas tres viviendas, una en la calle Pintor Aparicio y otras dos en la calle Humorista Gráfico Forges. Ambos pisos fueron registrados por la Policía Nacional el pasado 5 de mayo, igual que un chalet de Petrer donde vive la presunta jefa de la trama y su pareja, también detenido.

De las siete personas detenidas, cuatro quedaron en libertad tras declarar en las dependencias de la Comisaría Provincial de Alicante, mientras que las otras tres pasaron a disposición judicial, donde fueron asistidas por los abogados Juan Antonio Espinosa Vañó y Francisco Gómez y también quedaron libres con cargos, pero sin medidas cautelares.

En los registros, la Policía intervino 29,000 euros en efectivo, dos lingotes de plata de un kilogramo de peso cada uno, dosis individuales de cocaína y tusi preparada para su venta a los clientes, 24 terminales telefónicos, 4 TPVs (datáfonos) para el cobro de servicios, un vehículo de alta gama y documentación de interés para la investigación.

Las pesquisas de la UCRIF tienen su origen en una intervención realizada por agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana el 25 de octubre del pasado año en un prostíbulo de la calle Humorista Gráfico Forges. El marido de la dueña del prostíbulo llamó al 091 para alertar de que un hombre entró en la casa armado con una pistola y estaba amenazando a las personas que había en ese momento.

Este varón, al que se le intervino un arma de fuego municionada con un cartucho en la recámara, fue detenido y desveló que la dueña tenía al menos dos pisos prostíbulos en Alicante.

A raíz de estos hechos, agentes del Grupo I de la UCRIF de Alicante localizaron a una víctima que les relató unas condiciones gravosas de explotación sexual y continuaron con las indagaciones policiales hasta poner al descubierto una organización criminal que explotaba sexualmente a mujeres sudamericanas en situación de vulnerabilidad y llegó a tener cinco pisos prostíbulos diferentes en la capital alicantina.

Al frente del entramado la Policía Nacional sitúa a la mujer brasileña de 32 años, la cual gestionaba los prostíbulos junto a su pareja de origen español. Ambos detenidos ya contaban con antecedentes por hechos similares.

Para llevar a cabo la explotación sexual de estas mujeres en distintos prostíbulos contaban con personas de confianza. La principal era la hermanastra de la jefa de la organización, también de origen brasileño, aunque contaba también como otros encargados de los prostíbulos.

Asimismo, contaban con personas que realizaban el traslado de las chicas para realizar los servicios sexuales a domicilio e incluso una persona especializada en la fotografía y páginas web de anuncios de prostitución para ofertar a las numerosas chicas que explotaban sexualmente. Para ello, les hacían fotografías o vídeos en ropa interior para publicitar los servicios sexuales.

Según la investigación policial, las mujeres tenían que atender a los clientes de los prostíbulos aunque tuvieran la menstruación y la jefa llegó a amenazar a algunas mujeres con llamar a la Policía para que las deportaran si no se sometían a sus mandatos, todo ello con la intención de tener a las jóvenes explotadas y sometidas en el ejercicio de la prostitución. Las víctimas también han relatado que la jefa les amenazaba y les hacía borrar las conversaciones que mantenían por WhatsApp para que no quedara constancia alguna de la actividad que realizaban.

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